domingo, 16 de noviembre de 2008

En el mar de los feacios

En 1998 se publicó la antología 23 muchachos en el mar de los feacios, libro en el que aparecíamos como poetas (si mal no recuerdo) el ahora Licenciado Ricardo Barajas Pro, Maestro Efrén Alfonso García Botello, Doctor Javier Acosta, Maestro Juan Manuel Bonilla Soto, Doctor José Arturo Burciaga Campos, Maestra Claudia Isela Rodarte, y yo. Estoy seguro que en la parte de ensayo figuraban Sigifredo Esquivel Marín y Juan Horacio Garibay, y en la de narrativa Gonzalo Lizardo. Era una época en la que abundaban las antologías y francamente, había poco de donde escoger. No recuerdo si en 1996 o 1997 aparecieron otras antologías, una hecha por el profesor Veremundo Carrillo y la otra realizada por el extinto Severino Salazar. Estas antologías no se la jugaban con nadie, recogían a gente que ya tenía cierta cantidad de publicaciones y que ya eran parte del jet set literario zacatecano vivo y muerto.
Luego, en 23 muchachos (…) se recogían a manera de catálogo a los “poetas emergentes” de un entorno temporal cercano al fin del milenio en zacatecas. Casi todos los poetas que estaban recogidos en este libro han seguido con su ejercicio escritural combinándolo con sus vidas académicas o combativas, según el caso. Creo que esto es debido a la gran complejidad que encierra la poesía: implica la pérdida del matemático que puede ser uno, del historiador, o del abogado y lo consume, pues le exige a uno decir, pensar y escribir de la manera más convencional posible al mundo, entonces se sigue siendo poeta (bueno o malo) pero es inevitable.
En el caso de los narradores creo que varios de ellos ya no escriben, por ejemplo aparecía antologado Juan José Romero, el zar de las publicaciones culturales oficiales en zacatecas (aparte de la concesión y franquicia de la agenda cultural, tiene encargados carteles, programas y muchos otros etcéteras), pero éste ya no produce creación literaria, en su momento tuvo un gran aporte con la revista Finisterre.
Arduo es el navegar en el mar de antologías, más en tierras tan áridas, tan frías como estos lares. Los antologados pertenecíamos (la mayoría) a talleres literarios, el documento tenía una serie de errores tipográficos y en su momento fue arduamente criticado, en todo caso el documento queda ahí, siendo el testimonio de quienes en ese momento escribíamos y de la manera en la que nos expresábamos. Recientemente han aparecido 2 antologías de las cuales me gustaría platicar en otra ocasión. Ahora estoy celebrando con un trago de absolut y jugo de arándanos, tiene un gusto ácido y agradable muy parecido a la sensación de mariposas estomacales que sentía en las lecturas de entonces: una suerte de pánico escénico que apenas era superado por mi afición a la luna, a su tangible órbita, a su inalcanzable esencia.
Felices 10 años a los que en ese entonces fuimos muchachos. Salud.

jueves, 6 de noviembre de 2008

De maitines a vísperas (Daniel Bencomo)

Causalidad, posibilidad y poeta.
En torno del poemario “De Maitines a Vísperas” de Daniel Bencomo (2008)

En el itinerario del poeta figuran esencias, hábitats y efectos que demarcan la manera en la que ha de realizar el vaciado del poema. Cada vez que se enfrenta al transitar cotidiano no tiene en mente nada, sólo anda por ahí con experiencias potencialmente importantes como pueden ser su vida íntima y sus vidas anteriores, de modo que al reflexionar (poetizar) lleva a un estado de gracia a los actos y a los objetos del ordinario mundo, de tal suerte que el propósito instantáneo puede ser que sea el negarles la ordinariedad a la que están confinados para así crear la inercia suficiente (es decir, una suerte de atracción) desde y hacia un mundo que se escapa a las sensaciones conocidas. Luego, el poeta hace de sí mismo un constructo para nada artificial, sino por el contrario, un ente que transita de lo visceral a lo recreado. Este constructo se debate entre la duda y el vicio, sereno y con la convicción de ofrecerse a sí mismo la posibilidad (acaso vanidosa) de crear, se erige en escritor-poeta, de manera que llega a un callejón sin salida, o mejor dicho, para él todo se tiene que resolver en una inevitable carrera contra un enemigo dual: el tiempo y la palabra, casi como si llegara la gota que derrama el vaso, luego, ese individuo casi humano no tiene otra cosa que externar algo que desde dentro y muy lejos de sí le es dictado:
Escribo en el lugar donde nací: aquí.
Juego desnudo de la inocencia y el desierto.
El reverso de la oscuridad se presta,
su piel es áspera y se adhiere a la memoria
(Tríptico para una noche estrellada)
Esa vida que el poeta le da a las cosas tiene la marca de lo trascendental: aquello que es simplemente aleatorio en el mar de lo causal se convierte en un marasmo de conceptos que está más allá de lo probable en el mundo de las posibilidades que el poeta tiene en su haber. Ahora (por ejemplo) el acto de andar se redimensiona para ser mucho más que la cotidiana sucesión de movimientos paso-paso; ahora es además de eso el andar combinado con un conjunto (finito) de actos (verbos) de lo humano; imaginemos las combinaciones posibles entre algunos cuantos actos S={pensar, ver, oír, oler, hablar, jadear, dudar} y andar, contabilicemos el total de acciones que simultáneamente se pueden llevar a cabo, si realizamos 3 de ellas seleccionadas solamente de este conjunto, digamos por ejemplo la combinación ver-oír-oler o bien andar-jadear-dudar, en estas condiciones es posible que realicemos alguna de 35 acciones posibles. Es decir, que si realizáramos ejercicios combinatorios entre las posibles acciones detectadas en el libro de Daniel, tan sólo en un poema tendríamos 2002 posibles escenarios, (para este ejercicio aleatoriamente he seleccionado un poema: Escotista): en el texto hay 14 verbos y 5 cortes estróficos, si pensáramos que en cada una de las estrofas el poeta quisiera generar todas las acciones combinadas, el total resultaría ser el número a mencionado.


El poema, en particular, pudo haber tenido alguna de 2002 formas de llegar a este instante (formas coherentes o incoherentes). Añádase ahora el hecho de que existen distintas relaciones verso a verso, así como las posibles lecturas y juegos que el autor realiza con nuestras versiones a partir de nuestra lectura. Pero la causalidad del poeta permite al poema llegar de la manera en la que Daniel nos lo ha entregado.
El libro de que hoy presentamos me muestra un transitar de lo pagano a lo posible: una suerte de walking around al filo de la navaja, antes de la caída que resolverá o no la redención del constructo que el poeta ha hecho consigo al escribir y además decir su visión de un algo en el que más adelante abundaré.
Pero antes de continuar hablando del libro quisiera comentar de las ilustraciones que le acompañan: son 6 con técnicas destinadas al papel (como a veces son los poemas): azúcar al aguafuerte, aguafuerte. Realizadas por Verónica Gómez, corresponden a las series Territorios de libertad y Ciudad de la memoria. Nunca me han gustado los libros de poesía que incluyen ilustraciones. En este caso se crea un contraste por momentos afortunado: el color (no sé si) naranja y el diseño que tienen las separaciones de cada una de las seis partes en las que se divide el libro, las enmarcan en un caer asintótico desde nada y hacia lo no definitivo, tal como son los espacios duales en los que conceptualmente se mueven: Territorios-Ciudades y Libertad-Memoria, yendo de lo múltiple a lo singular, es decir, adivinando una interiorización de la posibilidad que le crea la abstracción de lo diverso a lo singular.
La contraportada del libro nos anuncia (de manera fidedigna) mucho de lo que encontraríamos en el libro, es inevitable pensar en los oficios del devoto, pero he aquí que nos hallamos frente a una suerte de devoción verdaderamente divina: es ahora el poeta ese pequeño dios, con la posibilidad de darle el nombre de Dios al constructo que ha hecho de sí mismo. Divido en seis partes, siguiendo el itinerario oracional canónico y tomando nombres de esos oficios religiosos, el algo al que hacía alusión hace dos párrafos, es a mi entender el regodearse ante la posibilidad de creer:
Fumo, pienso en un lugar donde ya comenzó el año.
En Europa amanece ocho horas más temprano.
Amigos duermen sobre el vientre del atlántico,
y apenas preguntamos por lo que vendrá.
(de El fin de año se acerca más)
En el transcurrir del libro uno se da cuenta de la confrontación del poeta frente a un tema peligroso y complicado, peligroso en aras de hacer que poeta y poema se cuestionen uno al otro respecto de la mejor sintaxis posible; peligroso pues los temas le exigen madurez y disociación de prejuicios.
Así, Daniel debe dar la solución más parsimoniosa: de entre todos los modelos posibles ha elegido aquel en el que su poesía está en paz y atrae ese estado de gracia que sólo el devoto conocería para regalárselo al lector.
Daniel propone una escritura emancipada, que amplía y profundiza nuestro conocimiento de lo causal manifestado en el mundo, sin fijar (como pretendía la ciencia) un plan para el mundo, llevando sus límites a terrenos que usan las nociones de lo cotidiano para desdoblarlo y que echemos una mirada a la realidad negada, pero reivindicada por medio de la invención. Por ejemplo, en “El día que tu naciste”, modificar es una alternativa que desarrolla una idea poética: “la diferencia entre sepulcro y siembra es lo que cuenta”. Más adelante, la retrospectiva es lo que evidencia esa vocación recreadora en segundo párrafo de “De divisione naturae” leemos: “El humano es mediación, arcilla trenzada en luz divina”. En otra sección, esta propuesta salta entre varios poemas, en los que la exaltación por lo nemónico se materializa por la exteriorización de distintas acciones de lo cotidiano: “Fumo, pienso en el lugar donde ya comenzó el año.” (“El fin de año se acerca más”); “Hay días que el cuerpo es un incendio/y la mirada busca llaves en el cielo” (“Las nubes viajan rápido sobre esta ciudad”). Este efecto sería ineficaz si la escritura careciera de un ritmo amplio, marcado por palabras e imágenes que fluyen como un ritmo vital y que nos dejan la posibilidad de creer en seres y mundos a partir de la libertad.
La supra esencia de Dios se manifiesta entre nosotros:
(…)
Somos teofanía materializada por el pecado original.

Antes de la tentación
lo existente era limpio y puro espíritu
Ángeles, diría Rilke, peso completo de lo terrible.
El humano es mediación, arcilla trenzada en luz divina.

(en De divisione naturae)
Ahora bien, si hablé del modelo parsimonioso de los poemas del libro ello no implica que haya una separación de lo complejo: es precisamente el tema de lo complejo lo que le da unidad al libro: lo cotidiano y aquello que yace en el historial individual del poeta, tiene ahora que ver con un renegar ante un dios que apacible mira cómo sus dominios le han sido arrebatados. Entonces, orar es ineludible e impostergable: posado ante el saberse triunfal, el constructo que ha elaborado el poeta, se regodea en el mar cuántico de la pulsión pura, sin enloquecer y sin aspavientos se reconoce por encima de todo como humano que vive o padece su andar por estos lares.
Conocí a Daniel justo cuando le dieron la noticia del premio estatal de Poesía de San Luís Potosí, compartimos lectura en voz alta, no me resta sino agradecerle por este nuevo libro e invitar a ustedes a transitar en esta nueva propuesta, por las bifurcaciones reflexivas aquí delineadas.

jueves, 30 de octubre de 2008

Ánima Ascua de Juan José Macías (15 años)



Este 2008 “’Anima Ascua” de Juan José Macías cumple 15 años de haber sido presentado en sociedad por la puerta grande, ganando el premio nacional de poesía Ramón López Velarde. Un año más tarde fue publicado. El libro tiene varias historias en su haber, de cómo es que llegó a participar en el premio, de cómo los textos fueron uno a uno encajando en el engranaje del libro. A su vez, hay una cantidad numerable de personas que vivió junto con el poeta el proceso del libro: Juan Manuel Bonilla Soto, Maximiliano Licón, Rolando Ortíz, Francisco Almaráz, David Ojeda, José de Jesús Sampedro (de los que yo me acuerdo).


Es un libro que he prestado varias veces: se lo he facilitado a compañeras (os) de trabajo, de escuela y en todo momento ha conectado con quien lo tiene en las manos, de ahí se va a la mente. Plagado de ingenio Ánima Ascua es un libro que yo conocí hasta que fue publicado. Para la fecha en la que fue premiado escuché los textos que el poeta leyó en la ceremonia de premiación.


Es un libro que a 15 años del primer contacto que tuve con él me sigue gustando (...) y seguiré prestando.

La foto la tomé de la agenda cultural de junio de 2006.
Por cierto, esa agenda ya deberían concesionársela a otros diseñadores, le meten papeles muy caros para diseños y textos que ya están como que muy estándar.

miércoles, 22 de octubre de 2008

En sepia

Este post (como le dicen los [hábiles] albañiles de la llamada blogósfera), debiera estar en un intenso sepia; son días aciagos para mí: las musas, que son a un solo tiempo una: diversa y simple, está enferma.
Me he obsesionado (bellamente) con un par de poemas Chinos de los que luego hablaría, si el orden cósmico lo permitiese. El caso es que he estado buscando versiones de textos y las que he encontrado en el inglés están bastante curiosas. Lo sepia de mi entrada le debería venir de una manera natural, tanto que hasta me sigue dando miedo: encontré algo que tiene que ver con José Juan Tablada: una carta de RLV (nuestro poeta) dirigida a JJT y una nota publicada en el universal, mucho antes de que tuvieran el “minuto a minuto” y dos años antes de la muerte del poeta jerezano.
A regodearse:



Carta de Ramón López Velarde a José Juan Tablada...

Lic. R. López Velarde Lic. F. Martín del Campo
Despacho: Av. F. I. Madero Núm. 1.
Teléfonos: Eric 85-54. Mex. 73.
Apartado Postal: 170.
Méj. 18 de junio 1919.


Señor don José Juan Tablada, en Caracas.

Muy querido amigo:

Calculo que llegaría a sus manos la que le dirigí a Bogotá. Hoy me refiero a su muy grata y muy interesante de abril.
Rafael López, que la considera, como yo, un verdadero documento, quiere que la publiquemos. ¿Da usted su autorización? Yo creo que omitiendo lo relativo a los periodistas, podrá y debería ver la luz. ¿Qué me dice?
Por otra parte, la propaganda que ha hecho usted allá de nuestras cosas, es conocida y apreciada aquí más de lo que usted mismo se figura. Todos hemos recibido los periódicos que usted afectuosamente nos envía. Llegando al punto de su poesía ideográfica, quiero hablarle con absoluta sinceridad, como si me confesara, declarándole, desde luego, que sabré cumplir, espontáneo y gustoso, su encargo, que tanto me honra, de "preservar su obra de odiosas contaminaciones".
Mi actitud, en suma, es de espera. Hasta hoy, lo ideográfico me interesa, más que por sí mismo, por usted que lo cultiva. Desde que conocí lo de Apollinaire, se me quedó la impresión de algo convencional, y esa impresión persistió después de reproducirse aquí los poemas de usted en La Habana: "Los ojos de la máscara" me iluminarán, seguramente, ayudándome a concluir mi criterio. Hoy por hoy, dudo con duda grave de que la poesía ideográfica se halle investida de las condiciones serias del arte fundamental. La he visto como una humorada, capaz, es claro, de rendir excelentes frutos si la ejercita un hombre de la jerarquía estética de usted. De cualquier modo, le repito que sabré estar a su lado, con mi convicción de que la prosapia de su musa es una garantía permanente de respetabilidad, aun en los procedimientos más desusados de la belleza. No se resfríe por mis confesiones; al cabo, yo antepongo la personalidad de usted a los sistemas exteriores, y me dispongo, además, a entender mejor todo lo que deba esclarecerse en mi conciencia. ¿Cuándo aparecerán "Los ojos de la máscara? Dígame también, si no es indiscreto rogárselo, un poco de su vida personal. ¿Está contento?
Ya sabe lo que lo quiero y admiro.
RAMÓN LÓPEZ VELARDE.


LA NUEVA LÍRICA DEL POETA JOSÉ JUAN TABLADA

He aquí forma galana en la que el poeta José Juan Tablada explica a su amigo don Ramón López Velarde sus nuevas orientaciones poéticas:

"Mi querido amigo:

¿Vio usted en Social de la Habana unos poemas míos que llamo 'ideográficos', dos madrigales y una 'Impresión de la Habana'? Pues bien, ellos son losavant coureurs de toda una obra, más de treinta poemas que integrarán mi próximo volumen: Los ojos de la máscara. Hace muchos años leí en la Antología griega, de Panude, que un poeta heleno había escrito un poema en forma de 'ala' y otro en forma de 'altar'. Supe por mis estudios chinos que en el templo de Confucio se canta cierto himno cuyos caracteres escriben el movimiento de su danza, los coreógrafos, sobre el pavimento. Por fin vi aquellos de Jules Renard: Les formis, elles sont: 3333333333:... con lo que sugiere tan admirablemente la inquieta fila de hormigas... En New York hace cinco años hice los Madrigales ideográficos. Luego vi algunos intentos semejantes de pintores cubistas y algún poeta modernista. Pero no eran más que un balbutir. Mis poemas actuales son un franco lenguaje; algunos no son simplemente gráficos sino arquitectónicos: 'La calle en que vivo' es una calle con casas, iglesias, crímenes y almas en pena. Como la 'Impresión de la Habana', es ya todo un paisaje. Y todo es sintético, discontinuo y por tanto dinámico; lo explicativo y lo retórico están eliminados para siempre; es una sucesión de estados sustantivos; creo que es poesía pura...
Lo que me dice de la ideografía me interesa y me preocupa. Le parece a usted convencional... ¿más convencional que seguir expresándose en odas pindáricas, y en sonetos, como Petrarca?... La ideografía tiene, a mi modo de ver, la fuerza de una expresión 'simultáneamente lírica y gráfica', a reserva de conservar el secular carácter ideofónico, Además, la parte gráfica sustituye ventajosamente la discursiva o la explicativa de la antigua poesía, dejando los temas literarios en calidad de 'poesía pura', como lo quería Mallarmé. Mi preocupación actual es la síntesis, en primer lugar porque sólo sintetizando creo poder expresar la vida moderna en su dinamismo y en su multiplicidad; en segundo, porque para subir más, en llegando a ciertas regiones, hay que arrojar lastre... Toda la antigua mise en scene, mi vieja guardarropía, ardió en la hoguera de Thais convertida...
Cinco años permanecí absolutamente desinteresado de los viejos modos de expresión, buscando otros más idóneos para mis nuevos propósitos. ¡Un lustro! La entomología moderna ha descubierto que la cigarra permanece diecisiete años en un limbo subterráneo antes de surgir y cantar su himno al sol, que estremece el éter primaveral y perdura en las noches del trópico...
Si usted, mi querido amigo, no fuera tan grande poeta, si en su obra no manifestara un ejemplo tan encantador de liberación personal, tomaría a mal esa frase suya: 'Dudo que la poesía ideográfica se halle investida de las condiciones serias del arte fundamental'. Estas condiciones y ese arte, ¿no serán, en último análisis, el respeto a la tradición que nos abruma, nos iguala, impidiendo con la tiranía de sus cánones, la diferenciación artística de las personalidades?...
Más bien creo, y me lo confirma su actitud espectante [sic], en que aún no tiene usted documentación abundante para hacer juicio definitivo. Además, mi poesía ideográfica, aunque semejante en su principio a la de Apollinaire, es hoy totalmente distinta; en mi obra el carácter ideográfico es circunstancial, los caracteres generales son más bien la síntesis sugestiva de los temas líricos puros y discontinuos, y una relación más enérgica de acciones y reacciones entre el poeta y las causas de emoción... Mis libros Un día y Li-Po le explicarán mis propósitos mejor que esta exégesis prematura..."
(El Universal Ilustrado 13 nov. 1919: 23)
*******
Más cartas en:
Además hay escaneados del libro de JJT y cartas de González Martínez, a quien habría que torcerle el cuello...jeje
Sin haber ahondado mucho, este blog luce interesante:
Ahi nos vemos.

(...)

We can’t go on together
With suspicious minds
And we can’t build our dreams
On suspicious minds

La cardinalidad del continuo

La cardinalidad del continuo
¿el movimiento perpetuo?

Datos personales

Fresnillo, Zacatecas, Mexico
Apócrifo en sentido estricto: "textos no recogidos en la lista de las Escrituras". Eso es lo que escribo.

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